viernes, 1 de marzo de 2013

EL CHELI

El Cheli habla en saldañés. Ya le pueden cuidar en Saldaña por su trabajo en la difusión de la cultura palentina. Con su idioma trastabillado y su estilo campechano llegó a Madrid hace cincuenta años y se metió de lleno, sin pasar ningún tipo de selectividad ni máster, en la exigente labor de periodista de motor. Su Cuñado Enrique Hernández Luike, le abrió la puerta de una oficina y él entró para quedarse allí para siempre. Para ser uno de esos ejemplos de trabajador hecho a sí mismo, de directivo que llega a lo más alto después de haber conocido todos los rincones de la casa. Para ser durante muchos años la persona más influyente del motociclismo español, a base de trabajo, cabezonería y una inigualable pasión por el mundo de la moto.
Ayer nos reunimos un nutrido grupo de periodistas (algunos ex), moteros y amigos para homenajear a Javier Herrero por sus 50 años en la profesión. En torno al maestro nos juntamos muchos de los que hemos pasado por la redacción de Motociclismo o de alguna de las publicaciones que él ha liderado; periodistas que trabajamos en un equipo super ilusionado y que aprendimos muchísimo de motos, pilotos y filosofía periodística bajo la batuta de "El Cheli", esa batuta que a veces se enrojece, se acelera y expulsa exabruptos para luego volver a la tranquilidad recordando una nueva anécdota sobre dos ruedas. También estaba el nombre más ilustre de nuestro deporte, Ángel Nieto, los directivos de algunas marcas, muchas caras conocidas del periodismo del motor del pasado, presente y futuro, e incluso su más dura competencia, Jaime Alguersuari.
Todos ellos envolviendo a Javier en un cariñoso abrazo y llenando de emoción una noche que daría para escribir tomos y tomos de la historia de la moto. No había tiempo para saltar de corrillo en corrillo y zambullirte en una jugosa anécdota: de cuando El Cheli cogió por el cuello al ingeniero de Doohan, de cuando le pegó un comisario en un circuito, de cuando Valentín Requena era fotógrafo de carrerillas de motocross, de cuando Virgilio Hernández fue el único periodista en ver ganar a Nieto su primer Gran Premio, de cuando Alguersuari se llevó a Sito y Cardús a Daytona, de los compañeros que se fueron (demasiados), de las historias del Dakar de Juan Hernández, del enduro de Pepe López, de los scooters de Cuadra, de las clásicas de Nacho Medina, de las pruebas de Augusto, de los viajes de Cuervo, de las fotos de Jaime Olivares y los hermanos Herranz, de los Grandes Premios de Pecino y Mela, de los cierres de Ilde, Mike y otros tantos, de las chifladuras de Dennis...
Todos y cada uno teníamos un largo repertorio de historietas y batallitas "cebollescas" que contar, pero quedaban siempre minimizadas por el enorme peso de la enciclopedia andante de la moto que es El Cheli. Muchos le hemos pedido que escriba un libro, pero como periodista que es, le cuesta repetirse, porque todo eso ya lo ha escrito. Yo tuve la suerte de estar en la cena y de ser uno de los afortunados que me sometí durante varios años a la tutela de Javier, fue mi director y mi maestro; le sufrí mucho, aprendí más y supe entender ese peculiar liderazgo. Tanto, que cuando decidí cambiar de profesión, se entristeció y llegó a ofrecerme un puesto muy alto para que me quedase. No me arrepiento, claro está, pero de vez en cuando tengo remordimientos por haberle dicho que no a mi maestro: Javier Herrero.
PD Para los que no le conocéis, El Cheli es el que está en la foto justo debajo mío y yo soy el que sale justo encima de Javier. El Cheli y Javier son la misma persona.

3 comentarios:

  1. He encontrado tres "parecidos asombrosos" y un "asombro" sin "parecido".

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  2. La Mare de Deu, la montaña de años que hay juntos en esa foto....

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